John Zorn: una guía para perplejos. II. Estrategias. Siete vías de entrada al laberinto (Segunda parte)

Si en mi post anterior proponía dos posibles accesos al laberinto zorniano -las técnicas de fragmentación y montaje postmodernistas, por un lado, y las exploración de la identidad judía, por otro-, en éste pretendo añadir otras vías de entrada basadas en la distinción entre géneros musicales. El propio Zorn ha dejado claro a menudo que para él la historia de la música es un repositorio de estilos y géneros a los que recurrir según las ganas o las necesidades. A menudo sus obras saltan de unos a otros sin problema en cuestión de pocos segundos. Pero también es cierto que, de forma más clara desde mediados de los años 90, Zorn ha intentado construir repertorios dentro de determinados géneros. El caso más claro es el de su producción de música de concierto, pero también nos sirve el de la discografía construida alrededor de las versiones más extremas o avanzadas del metal. En este post vamos a proponer caminos de entrada a la música de John Zorn a partir de estos dos géneros y, en consecuencia, de los campos de significado que ambos generan. Tal vez sorprenda descubrir cuánto tienen ambos en común. Seguir leyendo

John Zorn: una guía para perplejos. II. Estrategias. Siete vías de entrada al laberinto (Primera parte)

John Zorn en 1989. Fotografía: Peter Williams/Corbis

Si la música de Zorn puede considerarse un laberinto por lo desmedido y lo variado, se trata de un laberinto rizomático, deleuziano (o, como decíamos en la universidad, deleuznable), con múltiples entradas, ninguna del todo correcta y ninguna del todo errada. No hay pues entradas privilegiadas, ni rutas que garanticen una comprensión o un disfrute más amplios de la música.

Por otra parte, esta discografía descomunal ofrece una calidad media altísima. Apenas hay bodrios o fracasos en la música de Zorn, pero tampoco abundan los momentos capitales, salvo por preferencias subjetivas. Seguir leyendo

John Zorn, una guía para perplejos. I. ¿Por qué Zorn?

Masada en la Fundação Gulbenkian, Lisboa. Fotografía de Jazz em Agosto – Petra Cvelbar

Si me preguntaran cuál de los hábitos que la pandemia ha vuelto imposibles voy a echar más de menos en 2020, sólo podría contestar: asistir a un maratón de música de John Zorn. A ningún otro artista he visto tantas veces en directo. Durante los últimos treinta años he oído a Zorn en auditorios de música clásica, festivales de verano al aire libre, teatros de capitales de provincia y salas y clubes dedicados al rock o al jazz. Las últimas tres veces -en San Sebastián, Lisboa y Sarajevo- el formato fue el del maratón: varios días dedicados de forma exclusiva a su música. Tenía ya entradas para un nuevo maratón este mes de julio en Molde, Noruega, que, como todos los festivales este año, ya ha sido cancelado. De modo que llevo semanas paliando esta pérdida con incursiones en su abundante discografía. Seguir leyendo