Los héroes de 2020 a este lado de la barricada misteriosa

Cuando retomé este blog a inicios de año, me había propuesto llevar un registro de todos los conciertos a los que asistiera durante 2020. Textos de las primeras semanas recogen conciertos de Christian Gerhaher y la Orquesta Nacional de España. Recuerdo en el intervalo del recital de Gerhaher haber tenido que contestar a varias llamadas para resolver detalles relativos a viajes inminentes a Sicilia y Florencia. Pocas semanas después, la pandemia nos obligó a confinarnos y no he vuelto a oír música en vivo desde entonces. Durante los meses de primavera fueron llegando las cancelaciones y los reembolsos de entradas de conciertos de la Budapest Festival Orchestra, del JACK Quartet, de la Orquesta de la Ópera de Munich y de Nick Cave. Aunque la música empieza a volver tímidamente a Madrid, mi trabajo no lo ha hecho y van a pasar más meses hasta que la prudencia me permita de nuevo comprar entradas.

En el torbellino psicológico y anímico de los primeros meses de confinamiento, en el hartazgo de los meses que siguieron y de las segundas y terceras olas -poca cosa, lo sé respecto a quienes están viviendo la pandemia sin casa o quienes han perdido a seres queridos-, la música grabada y los recitales en streaming adquirieron una importancia especialísima. Algunas tardes de abril y mayo fueron auténticos salvavidas a los que agarrarse. A este lado de la barricada misteriosa, quiero mencionar aquí los nombres de quienes hicieron esos meses un poco menos angustiosos.

Igor Levit

Muchas orquestas y solistas han ofrecido conciertos en streaming durante los meses peores de confinamiento. He disfrutado especialmente las sesiones de la Budapest Festival Orchestra. Pero de todos ellos los más importantes sin duda fueron los recitales que cada tarde ofreció desde el salón de su casa Igor Levit a través de su Twitter. Cada tarde, a las siete en punto, Levit se sentó frente a su Steinway de 1923 y durante media hora interpretó sonatas de Beethoven y arreglos de Busoni y Reger de piezas de Bach y Brahms. La tarde en que tuvo que dejar de tocar la sonata en Si bemol para ocultar con las manos las lágrimas de su rostro fue uno de los momentos más poderosos de aqullos meses: el sentido de comunidad que Levit fue capaz de crear con sus retransmisiones le dieron un nuevo significado al debate sobre la vigencia de la música clásica. Otro de los momentos inolvidables, por supuesto, fue su interpretación estremecedora del Palais de Mari de Morton Feldman.

En septiembre, Levit publicó Encounter, un disco que recogía parte del material interpretado en esas sesiones. Es, sin duda, uno de los discos más importantes del año y para mí será siempre el recordatorio definitivo de los meses más duros de la pandemia.

Giovanni Antonini e Il Giardino Armonico (feat. PatKop)

Si Levit ha hecho estos meses más soportables desde una imagen que refleja la soledad y el dolor del confinamiento, Antonini y su conjunto lo han conseguido apabullando con una cantidad tremenda de discos gloriosos. Mi 2020 empezó viajando por Italia por trabajo y en mis auriculares esos días sonaba a menudo su La morte della ragione, un recital dedicado al tema del elogio de la locura en el Renacimiento. Los tres primeros meses del año vieron aparecer dos nuevas publicaciones del Giardino: el volumen octavo de su integral de las sinfonías de Haydn y una colección de conciertos para flauta de Vivaldi. Haydn y Vivaldi son apuestas seguras por la propia felicidad y su música es una de esas pocas pruebas irrefutables de que, a pesar de todo, el mundo está bien hecho. En verano Antonini e il Giardino publicaron un nuevo volumen viavaldiano, esta vez acompañados de la siempre intensa Patricia Kopatchinskaja. En What’s Next, Vivaldi, los conciertos para violín de Vivaldi se ven revitalizados por una cantidad notable de improvisación por parte de PatKop y por un puñado de composiciones breves de autores italianos contemporáneos. El gusto barroco por la sorpresa está en el corazón de este disco tal vez no esencial, pero divertidísimo.

El Vivaldi de Antonini e Il Giardino Armonico

Aquí con PatKop de invitada

En otoño, la integral sinfónica haydniniana toma un desvío con la aparición de una de las grabaciones más prodigiosas que he oído nunca de La creación. De nuevo Haydn tranquilizándonos acerca del orden del mundo.

François-Xavier Roth y sus orquestas

Como Antonini, François-Xavier Roth ha seguido lublicando en 2020 como si no hubiera mañana. Sus discos representan todo lo que me gusta de cierta forma de enfrentarse a las partituras clásicas que viene del trabajo de Boulez como director y lo une a la tradición de la interpretación historicista. Si sus grabaciones de Mahler y Berlioz en 2019 están entre mis favoritas del primero y han supuesto mi vía de acceso al segundo, un autor que siempre se me ha resistido, en 2020 su parte en el aniversario de Beethoven nos ha dejado una Quinta de referencia que apuesta sin excentricidades por evidenciar los aspectos menos manidos de la obra.

Roth está grabando de forma habitual con tres orquestas: con Les Siècles, que interpretan con instrumentos originales; con la Gürzenich de Colonia, y con la Sinfónica de Londres, de la que es el principal director invitado. Obras de Schumann, Ravel, Saint-Saens y Debussy han aparecido en discos de las tres orquestas este año bajo la dirección de Roth y todas ellas en versiones luminosas, nítidas y vibrantes.

Miramondo multiplo

José Luis Besada y Eva Sandoval han realizado mi programa de radio favorito del año. En una versión musicológica de las peleas de matrimonios viejos, Sandoval y Besada proponen una introducción a la música contemporánea a partir de sus relaciones con la cultura popular y la actualidad social y política. En una emisora que a menudo se ahoga en fórmulas más que agotadas y en un repertorio limitadísimo, Miramondo multiplo (como Café Zimmermann) nos permite imaginar que otra Radio Clásica es posible.

Liza Lim y el Klangforum Wien

Antes de que la pandemia de la COVID-19 transformara del todo el discurso y las preocupaciones del planeta entero, había mucha gente cuyo pasatiempo principal era odiar a una niña sueca con autismo porque estaba preocupada por la destrucción de nuestro planeta. La nueva situación pareció arrinconar el tema junto con otras preocupaciones de repente obsoletas: los catalanes, la ETA, etc… Por supuesto, el calentamiento global es también esencial para pensar la pandemia y ésta forma parte del proceso de extinción de la vida en el planeta que hemos empezado.

Extinction Events and Dawn Chorus, de Liza Lim, es tal vez la composición contemporánea que mejor piensa la catástrofe que somos y vivimos y a ella le he dedicado muchas horas esta primavera confinada.

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