Dos conciertos de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera bajo la dirección de Sir Simon Rattle – Obras de Adámek, Messiaen, Purcell y Haas

Primer concierto

Philarmonie im Gasteig, Munich, 6 de marzo 2021, 18:00

Ondřej Adámek, “Where are You?”, para mezzo-soprano y orquesta, 2020 (encargo de musica viva y la Orquesta Sinfónica de Londres. Estreno mundial)
Olivier Messiaen, Et exspecto resurrectionem mortuorum, para orquesta de vientos y percusión

Sir Simon Rattle, director
Magdalena Kožená, mezzo-soprano
Norbert Ommer, diseño de sonido
Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera

Segundo concierto

Herkulessaal, Munich, 6 de marzo 2021, 21:30

Henry Purcell, Funeral Music for Queen Mary
Georg Friedrich Haas, in vain

Sir Simon Rattle, director
Howard Arman, director del coro en los ensayos
Duncan Ward, director de la orquesta en los ensayos
Zoro Babel, diseño de iluminación
Coro de la Radio de Baviera
Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera

(c) Astrid Ackermann / musica viva, BR

Hace pocos días se hizo pública la noticia de que Sir Simon Rattle pasaba a convertirse en el director principal de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera. Tras más de diez años de colaboraciones y un puñado de grabaciones notables, la noticia confirma la sintonía entre el inglés y los músicos bávaros. Para quienes amamos la música contemporánea, resulta sintomático y alentador que se haya elegido un doble concierto dentro del programa musica viva como primer concierto de Rattle tras el anuncio.

Para la primera obra del primer concierto Rattle ofreció un estreno mundial. Encargo de musica viva y de la Orquesta Sinfónica de Londres y dedicado al director inglés y a su esposa Magdalena Kožená, “Where Are You?” es un ciclo de canciones del joven compositor checo Ondřej Adámek que trata de dar forma musical a un itinerario existencial, el de la búsqueda de Dios. En este sentido, el modelo es aquí Das Lied von der Erde, de Mahler y, como en la obra del compositor bohemio lo espiritual y lo grotesco, lo popular y lo culto se mezclan sin reparos y sin temor al desconcierto. Las once canciones del ciclo ponen música a textos en arameo, checo, inglés, castellano y sánscrito y, según declaraciones del propio compositor, están inspiradas en su propia experiencia personal. La busca le llevó del judaísmo al cristianismo y de ahí a las religiones orientales nacidas en la India y a las tradiciones místicas del catolicismo y el Islam, econtrando por el camino muestras de religiosidad popular y falsos gurús, y es ese recorrido el que guía la partitura.

El carácter ritual del inicio de la obra se hace evidente en la gestualidad de Kožená mientras transita del aliento a la palabra y recita en arameo el inicio de la Oración del Señor, convertida aquí en amuleto, en “trampa para lo divino”. La partitura le pide que realice “el ritual por sí misma, sencilla y concentrada”, en un “estado de vigilia de total sensibilidad y atención”. Mientras tanto, la orquesta comienza una lenta evolución del ruido a la música, un recorrido onomatopéyico donde se evocan el viento y el trueno y otros fenómenos atmosféricos y naturales que llevan directamente al segundo movimiento de la obra y a su texto central, unas líneas del Primer Libro de los Reyes de la Biblia en las que Dios se manifiesta a Elías en el monte Horeb:

[El Señor] le dijo: «Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor». Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.

La canción morava “Pedro me rechazó” abre paso a dos movimientos que cumplen la función de scherzo. Aquí Adámek trata de dar forma a todos los pasos en falso de su búsqueda espiritual: el esteticismo de quien se apega a los viejos rituales por su belleza y la hipocresía de los falsos maestros se plasman en un juego que comienza el folclore y se disuelve en lo grotesco. El movimiento resulta particularmente mahleriano en inspiración, ya que no en sonoridad.

Una serie de textos de Santa Teresa de Ávila (traducidos al inglés) y una saeta (ésta sí en español) dan voz a la búsqueda de una experiencia más directa y emocional de Dios y lo divino. Sin embargo, la decepción también parece barrer estas experiencias: la novena canción vuelve al texto del Libro de los Reyes -“pero en el terremoto no estaba el Señor”- y la música expresa la decepción en unos minutos fragmentarios y sin dirección. Las dos últimas canciones, sin embargo, parecen reconciliarse con una idea de Dios omnipresente que se intuye en las “líneas sinuosas del humo” y que Adámek encuentra en textos del Bhagavad Gita.

(c) Astrid Ackermann / musica viva, BR

Kožená ofrece una interpretación virtuosa de la obra, adaptándose de forma notable a los diferentes requisitos de las distintas lenguas y de los estilos y registros exigidos por la partitura. La riqueza expresiva de la soprano encuentra su equivalente en el trabajo minucioso y rigurosísimo de la orquesta, comprometida con la partitura.

En sus casi treinta minutos de duración, “Where Are You?” nos ofrece una narrativa cautivadora resuelta con una variedad sorprendente de recursos. Si algo en ella me deja frío se debe tal vez a la excesiva literalidad de la relación entre la música y el relato. Tal vez mi amor por el flamenco me ha hecho también cuestionar la decisión de adaptar a una voz clásica la sonoridad de la saeta.

Ideal encaje con esta mezcla de referencias cristianas y orientales ofreció la segunda obra del concierto, una de las más estremecedoras del repertorio orquestal de la segunda mitad del siglo XX. Et exspecto resurrectionem mortuorum, de Olivier Messiaen es también una obra religiosa y también adapta a un contexto cristiano elementos espirituales y musicales del budismo. Encargada a Messiaen en 1963 por el entonces Ministro de Cultura de la República Francesa, André Malraux, la obra fue compuesta como homenaje a los muertos de las dos guerras mundiales. Dispersos por todo el espacio de la Philarmonie im Gasteig, los músicos de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera ofrecieron una interpretación de intensidad prodigiosa. La complejidad de la escala tímbrica, dinámica y rítmica de esta obra maestra brillaron en la perfecta acústica de un auditorio convertido en catedral sonora, de acuerdo con el deseo del compositor. Desde los estremecedores graves de los metales en el De profundis inicial y la percusión que evoca tanto el tañido de las campanas de las iglesias occidentales como los rituales tibetanos y el gamelan balinés y que marcan “la muerte de la muerte” al luminoso canto de los pájaros (en esta obra el uirapuru del Amazonas) a cargo de los vientos-madera, la interpretación de los bávaros bajo la dirección de Rattle resultó extraordinaria y cerró un concierto lleno de buenos augurios para la nueva etapa que comienzan la orquesta y el director.

(c) Astrid Ackermann / musica viva, BR

El segundo de los conciertos de ese día, celebrado a las nueve y media de la noche en la Herkulessaal, comenzó con otra obra de carácter fúnebre: la célebre música para el funeral de la reina María de Henry Purcell, interpretada aquí en su versión de concierto más frecuente: la marcha al inicio y al final y los tres himnos fúnebres escritos por Purcell para el funeral con dos canzone instrumentales intercaladas. Con los vientos y la percusión de nuevo dispersos por la sala, la marcha fúnebre conectaba con el De profundis de Messiaen del concierto anterior. Trompetas y trombones modernos toman el lugar de las trompetas de varas barrocas. El Coro de la Radio de Baviera ofreció una versión limpísima de los tres himnos, con una nitidez capaz de hacer brillar los textos extraídos del Book of Common Prayer y una claridad de líneas que me ha recordado a los conciertos de repertorio barroco coral de Rattle en Berlín: instrumentación clásica y apuesta por una limpieza que se hace eco de las interpretaciones informadas históricamente.

Tras la música de Purcell el doble concierto culminó con una de las obras maestras de la música de nuestro siglo, el in vain de Georg Friedrich Haas. Estrenada en el año 2000 y escrita como respuesta al auge de la extrema derecha en Austria, la más conocida de las obras de Haas no ha hecho más que ganar actualidad en sus veinte años de existencia. Como explica Martina Seeber en el programa de mano del concierto, el compositor ha basado su obra en las geometrías relativas de Maurits C. Escher. Y, en efecto, a Escher remiten las lentas espirales de las líneas melódicas de la obra y la sensación de desorientación que provocan.

En varios momentos de in vain, la sala se queda a oscuras. Los músicos se ven obligados a tocar de memoria y de oído, prestándose atención entre ellos. La orquesta ofrece una interpretación intensa de la obra, especialmente atenta a las texturas sonoras y capaz de sostener el peso de una partitura que por su duración y su lentitud puede resultar difícil de mantener viva. Nunca he oído in vain en vivo y la única grabación que conozco es la del Klangforum Wien en el disco de KAIROS. Esta interpretación estuvo a su altura y eso ya es mucho.

Enlace a los dos conciertos:

Primer concierto
Segundo concierto

El 12 de marzo un nuevo concierto de Rattle y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera tendrá en su programa obras de Brahms, Stravinsky y Haydn. Podréis seguirlo en este enlace.

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