Un lugar donde ir a escuchar

[Si imaginamos un diagrama de Venn en el que un conjunto sea el de los aficionados a la música de concierto contemporánea y del otro formen parte quienes, fascinados por el remoto norte, han vivido o pasado temporadas cercanos a la línea del Círculo Polar Ártico, se crea una intersección en la que estamos instalados los amantes de poemas sinfónicos en los que las masas sonoras avanzan con la lentitud inexorable de un glaciar o embisten con la contundencia inmitigable de una tempestad de viento y nieve o una erupción volcánica. Del Tapiola de Sibelius a las piezas de inspiración geológica de Anna Þorvaldsdóttir y Páll Ragnar Pálsson, existe un repertorio que hace del encuentro con lo elemental de las fuerzas de la naturaleza en el extremo septentrional del planeta no sólo una fuente de inspiración, sino también un repositorio de mecanismos de escritura y una propuesta de compromiso con los retos a los que nos enfrentamos como especie en el Antropoceno. En ese universo, la música de John Luther Adams ocupa un lugar muy especial. He escrito unos párrafos sobre su extraordinario nuevo libro.] Seguir leyendo